Ave Destacada: Tángara rojinegra

Ave Destacada: Tángara rojinegra migratoria (Piranga olivacea) Descripción: ave cantora tropical de tamaño medio. Los machos adultos en período reproductivo son de color rojo intenso con alas y cola negras. Coloración manchada en verde y rojo al final del verano, muda a verde-amarillo en invierno. Las hembras son de color oliváceo opaco y amarillentas en la región ventral. Se alimenta principalmente de frutas e insectos.

Territorio: se reproduce en amplias áreas boscosas a lo largo del Este de Norte América. La Tángara rojinegra huye del invierno migrando alrededor de Octubre hacia México, América Central y el Noroeste de América del Sur, volando de vuelta al Norte en Abril a través de América Central y llegando incluso hasta Canadá. En el mes de Mayo los primeros machos dominantes ya están de vuelta en su zona de reproducción luciendo su plumaje escarlata.

Status: por su rango territorial extremadamente grande y la tendencia estable de su numerosa población, esta especie es ubicada en la categoría de “Menor Preocupación” de Red List.

¿Qué hace que un ave sea “rara”? La especie que es considerada rara en una parte del planeta es común en algún otro lugar. Hace un par de días esa idea cruzó mi mente mientras daba un vistazo en la Internet a los excitados reportes de avistamientos de Ruiseñores tropicales (Mimus gilvus) por observadores de aves de Texas. Aquí en la Península de Yucatán Mimus gilvustiene el nombre local de Cenzontle y es un residente común, lo que por cierto no disminuye la belleza de su canto y plumaje. Los he fotografiado muchas veces y continuaré haciéndolo a medida que se presenten oportunidades.

Un Cenzontle (Mimus gilvus, abajo a la derecha) comparte el encuadre fotográfico por una fracción de segundo con un Tirano tropical (Tyrannus melancholicus)

Un ave “rara” es entonces, al menos desde una perspectiva muy personal y no científica, aquella que no hemos visto antes. La primavera es un período de gran emoción para los aficionados a las aves, pues la migración de muchas especies y el comienzo de la temporada de apareamiento proveen mucha acción y oportunidades de avistamientos que se producen solo en esa estación.

En mi territorio usual de observación los colibríes han estado muy activos en estos días, así que cuando salí de casa hace cinco días, cámara y monopié en mano, era a ellos a quienes esperaba fotografiar. Sin embargo a pocos pasos de la casa, a la distancia en las ramas altas de un árbol, un destello del rojo más intenso atrapó mi mirada. Un color tan poco común que mi confundida mente, al verlo, preguntó: ¿una flor, tal vez? Un vistazo a través del lente despejó de inmediato la ridícula idea y me puso cara a cara con un ave de plumaje tan rojo que es difícil de creer. Hice algunas fotos desde donde estaba y de inmediato me adentré en los matorrales, tratando de acercarme. Logré reducir en algo la distancia caminando con cuidado, pero un paso de más sobre las hojas y ramas secas fue suficiente para que el pájaro volara a esconderse más adentro en el follaje.

Sin dejar de disfrutar haberlo visto y tratando de no sentirme decepcionado por su rápida fuga caminé de vuelta al borde del camino y enfoqué mi atención por unos minutos en un Bolsero, tan comunes en esta zona (¿Bolsero de Altamira o Calandria cuculada? No logro distinguir desde donde estoy…) Entonces, sin previo aviso, allí estaba de nuevo el pájaro rojo fuego, esta vez mucho más cerca. Emperchado en una rama pocos metros sobre mi cabeza, permaneció quieto por largo tiempo, sin hacer nada: sin comer, sin volar, sin dar saltos desde su rama para atrapar algún insecto volador y volver rápidamente a la percha. La tarde comenzó a caer sobre nosotros, pero aún así no se movió.

Finalmente decidí darme por servido con las imágenes ya obtenidas y dejarle en paz, incluso si eso significaba obviar la posibilidad de hacerle alguna foto en vuelo, la cual en todo caso saldría movida pues la luz era ya demasiado tenue para usar altas velocidades de obturación. De regreso en casa, con libros y computadora a mano, la información sobre el espectacular pájaro se me hizo fácilmente disponible: se trataba de una Tángara rojinegra.

En una cita de Thoreau, fechada el 23 de Mayo de 1853, encontré ecos de la sensación de asombro que experimenté al verlo: “¡Ese contraste del pájaro rojo con los pinos verdes y el cielo azul! Incluso cuando he escuchado su canto y busco hasta encontrar al personaje color sangre, sentado sobre una ramita seca de pino, siempre me sorprende. (…) Ese rojo increíble, con el verde y el azul, como si se tratase de la trinidad que anhelamos. (…) Me siento transportado; estos no son los bosques en los que camino normalmente. ¡Cómo realza la riqueza salvaje del bosque!

La Tángara rojinegra, a pesar de su plumaje tan distintivo y de su muy descriptivo nombre común, ha sido sin embargo víctima de varias formas de, digámoslo así, identidad equivocada. Consideremos por ejemplo su nombre científico: al parecer el primer espécimen capturado y descrito en 1789 por el naturalista alemán Johann Friedrich Gmelin fue un macho joven sin el plumaje escarlata, por lo que el término latín olivacea (“el de color oliva”) fue utilizado en lugar de erythromelas (“el rojo y negro”).

En años más recientes, gracias a una nueva generación de zoólogos que trabajan en ciencia molecular, la Tángara rojinegra ha sido removida de la familia de las tángaras (Thraupidae) y reclasificada en la familia de los cardenales (Cardinalidae). Así que ahí lo tenemos: la Tángara rojinegra realmente no es roja la mayor parte del año, tiene un nombre en latín que la describe como verde oliva, y además de todo, ¡ya no es una tángara! Aún así continúa siendo un ave impactante. Muchos aficionados a las aves están al tanto de cómo las nuevas generaciones de zoólogos están decididos, en nombre de la ciencia claro está, a crear caos en las atesoradas “listas” de especies avistadas por los aficionados. Algunas especies están siendo removidas de las familias a las que pertenecían y ubicadas en otras como resultado de estudios iniciados en los años 60 por el ornitólogo norteamericano Charles Gald Sibley, primer proponente del uso de las secuencias de ADN de las aves para establecer filogenéticas moleculares, es decir el análisis de diferencias moleculares hereditarias en las secuencias de ADN para obtener información sobre las relaciones evolutivas de un organismo.

La data producto de esas investigaciones está siendo utilizada para reorganizar las taxonomías y en consecuencia algunas especies están siendo reclasificadas. La Tángara rojinegra todavía aparece como miembro de la familia Thraupidae en mi ejemplar del National Geographic Field Guide to the Birds of North America, lo cual me otorga la excusa perfecta para adquirir la actualizada sexta edición de esa excelente guía de campo. En el libro Sibley Field Guide to Birds of Eastern North America la especie aparece en una sección bajo el título de “Tángaras, Cardinales y sus Aliados – Familias: Cardinalidae, Coerebidae, Thraupidae”, de modo que los zoólogos moleculares no han logrado todavía hacer obsoleta esa parte del libro. Valga la aclaratoria: no hay parentesco entre el reconocido ornitólogo Charles Sibley y el David Sibley de las famosas Guías de Campo Sibley, de modo que no se trata en este caso de intercambio de “información privilegiada”.

Probablemente existe, sin embargo, algo de esperanza para los nerviosos “listadores de aves” que temen por la integridad de sus listas, así como para los libros y guías de campo que reposan en estantes en todo el mundo en riesgo permanente de ser desactualizados. En su fascinante libro The Migration of Birds – Seasons on the Wing, Janice M. Hughes explica: “A pesar del reciente e intenso enfoque en desentrañar los misterios genéticos de la vida en la tierra, le ha tomado a cientos de científicos trece años elaborar el mapa del ADN de una sola especie – la nuestra. El conocimiento íntimo del ADN de las aves en sus 10,000 especies está todavía a generaciones de distancia.”  De modo que el cambio viene, pero no tan rápidamente.

Las descripciones de la Tángara rojinegra con frecuencia mencionan que, por su comportamiento y hábitat, es un ave difícil de avistar. Para mí este fue un encuentro afortunado, sin importar el nombre o la taxonomía impuesta por los humanos. Obviamente salí a buscarla nuevamente al día siguiente, y de nuevo al otro día. No estaba allí. Lo más probable es que tan solo se haya detenido aquí para un breve descanso en su viaje de regreso al Norte. Probablemente estaba muy cansado para ejecutar piruetas acrobáticas delante de mi lente. No importa. Me ha dejado no solo una especie más para mi lista de imágenes, sino la sensación permanente de que al salir cada día tengo buenas probabilidades de encontrar un ave rara.

Ruta migratoria de la Tángara rojinegra. Las rutas se dibujan en base a los puntos de partida y llegada de aves que han sido anilladas, pero los especímenes pueden desviarse ampliamente de esas proyecciones

I.G.H.

Fuentes:

National Geographic Field Guide to the Birds of North America (Fifth Edition), editada por Jon L. Dunn y Jonathan Alderfer

The Sibley Field Guide to Birds of Eastern North America, por David Allen Sibley

Aves Comunes de la Península de Yucatán, por Eduardo Llamosa Neumann con ilustraciones de Gladys M. Rodríguez

El blog Sauntering with Thoreau – Nature rambles literary and otherwise

Wikipedia

RED LIST – The IUCN Red List of Threatened Species

Mapa de ruta migratoria cortesía del United States Geological Survey


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9 respuestas a Ave Destacada: Tángara rojinegra

  1. Armanda Nemeth dijo:

    Entonces ¿no es rojo todo el año? ¿qué otras especies similares o subespecies hay?
    Acá en la Ciudad de México he visto uno igualito, en el Campus Ciudad Universitaria de la UNAM… lo veo seguido

    • Hola Armanda, muchas gracias por tu comentario.

      En efecto, el macho de la especie Piranga olivácea es singular porque cambia su plumaje a rojo y negro entre los meses de Abril y Mayo. Cerca de dos docenas de especies de tángaras pueden ser vistas en México, según la guía “A Guide to the Birds of Mexico and Northern Central America”, de Howell y Webb. La Tángara Roja o Summer Tanager (Piranga rubra) podría resultar parecida a simple vista a la Tángara Escarlata, puedes ver una foto de Piranga rubra en mi post sobre el Maratón de Aves. La Tangara Aliblanca (Spermagra l. leucoptera), es roja con alas negras pero tiene dos bandas blancas en las alas. Si puedes, trata de hacer una observación detallada, tomando nota: color del plumaje, color del pico y de los ojos, tamaño y forma del ave, tamaño y forma de la cola, forma del pico, forma de la cabeza. A partir de esas señas es más factible tratar de identificar la especie que ves con frecuencia en la UNAM. Prueba también el buscador de imágenes de Google, con los términos “tángara” y Mexico, quizás la consigas entre las imágenes y se hace más facil. Cuéntanos si logras identificarla. Gracias.

  2. AGUILAR Héctor F., 2001.- ROSAITO MONTAÑERO PIRANGA OLIVACEA (GMELIN) 1789. (FRINGILLIDAE: EMBERIZINAE: THRAUPINI) NUEVO REGISTRO PARA VENEZUELA. Rev.Ecol. Lat. Am. 8(1): 41-43. http://www.cires.org.ve

  3. Laura Alonso dijo:

    Hola:
    Tenemos una ave como esta la rescatamos porque al parecer choco con algo,pero nos gustaria tener mas informacion sobre como podemos ayudarla para que este comoda en su jaula por que creo que ya no podra volar se lastimo una ala, si pudieran ayudarnos sobre como alimentarla y esa clase de cosas. Saludos.

    • IVAN GABALDON dijo:

      Hola Laura,

      Gracias por tu comentario. Lamentablemente son muchas las aves que resultan heridas o mueren al colisionar con ventanas de vidrio, quizás este haya sido el caso de la Piranga olivacea que encontraste. En cuanto a cómo hacer para que se sienta más “cómoda en su jaula”, tratándose de un ave que ha crecido y vivido hasta ahora silvestre, siempre estará mejor libre que en una jaula. No soy experto en qué hacer para ayudar a que se recupere un ave herida, remitiré tu pregunta a un ornitólogo amigo y publicaré aquí la información que él pueda darnos. Gracias, atenta a pronta respuesta.

      • IVAN GABALDON dijo:

        Hola de nuevo Laura. Ernesto Gómez Uc, ornitólogo y miembro del equipo de Pronatura Península de Yucatán, nos apoya con la siguiente respuesta:

        “Antes que nada, si el animal está traumatizado de las alas (quebradura expuesta, o sangrante, etc.) lo esencial sería inmovilizar el miembro, es muy difícil, pero es esencial para darle oportunidad de sobrevivir. Para ello se tendría que visitar a un veterinario. Si es una herida superficial, con merthiolate o violeta de genciana puede funcionar para cerrar rápidamente la herida y evitar la infección.

        Otra cosa muy importante sería verificar si realmente se trata de una Piranga olivacea, si fuese así, sería muy difícil poder tenerla en cautiverio, ya que su sobrevivencia no está garatizada debido a que son principalmente insectívoros comiendo avispas, abejas y escarabajos, aunque también consumen fruta, la provisión de proteina animal sería esencial para poder mantenerla, si fuese otra especie como un mosquerito cardenal estaría en la misma situación; si fuese un cardenal, en ese caso habría más probabilidades de sobrevivencia por su alimentación granívora.

        Tal vez se podría mantener con zoophobas o tenebrios de las tiendas de mascotas, en combinación con frutos de naranja, melón, papaya y otros más locales como los del chaká, guaya, guayaba, entre otros.

        ​Creo que si el animal pudiese ser liberado sería la prioridad, apenas pueda volar.​ Sin embargo si no pudiese ya ser liberado, es necesaria una jaula grande para poder usar sus alas. No es recomendable manipularlo mucho, pues el estrés pudiese ser peor, de igual manera cuando esté en la jaula, no acercarse más de lo necesario (alimentación), tendría que haber un proceso de adaptación, en el cual el animal se movería constantemente con lo cual podría lastimarse con la jaula, para ello taparla es una solución provisional.”

        Agradezco sinceramente a Ernesto por su detallada respuesta a nuestra pregunta, nos encantaría saber qué sucede con el ave, por favor cuéntanos por esta misma vía.

        Saludos cordiales, IGH.

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